miércoles, 19 de octubre de 2016

Fraude Electoral de la Unidad Popular.




Nota: A propósito de lo ocurrido en el padrón electoral, transcribo lo informado en el libro “Lo Derrocó el Pueblo”  Julio Bazán A., Editorial Maye (agotado) 

Fraude Electoral de la Unidad Popular.

Para reforzar la hipótesis que se sostiene en este libro: que el  repudio popular abrumadoramente mayoritario al gobierno de Salvador Allende determinó su derrocamiento, hace que el conocer los fundamentos que tuvo el entonces decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, Jaime Del Valle Alliende, se transformara en un requerimiento necesario para la consistencia del argumento.
Relato la entrevista con el ex decano: “En los primeros días de Junio de 1973 concurrió a mi oficina el ingeniero Santiago Morán García, se me había informado por personas responsables que tenía información relevante sobre  las elecciones parlamentarias de marzo de ese año. Durante la reunión me dio a conocer que había realizado estudios sobre los últimos procesos electorales, poniendo especialmente énfasis en las recientes elecciones parlamentarias de marzo. Al estudiar esa elección el resultado le había aparecido sumamente extraño por cuanto no tenía coherencia estadística con los resultados de las elecciones anteriores, tampoco se reflejaban en ella las consecuencias electorales de la inflación y el desabastecimiento que azotaban al país. El resultado de las votaciones era definitivamente extraño, lo que hizo que, junto con otras personas, se pusieron a la tarea de investigar las causas de esta anómala situación, sospechando la comisión de posibles fraudes en el proceso eleccionario. Me informó que, después de varios meses de trabajo había comprobado que en distintos lugares del país, especialmente en Santiago y en la Cuarta Región, se había producido manipulaciones en el recuento de votos, que calculaba en, aproximadamente, 400.000 los votos falsificados. Comprenderás mi sorpresa ante esta afirmación. Se la manifesté, a lo que contestó ofreciendo darme a conocer los estudios y antecedentes, que respaldan sus afirmaciones. En caso que estas pruebas me convencieran de lo fidedigno de los antecedentes y de la firmeza de sus conclusiones, me solicitó que   hiciera la denuncia a todo el país. Sus razones para entregarme estos antecedentes y hacerme la solicitud  mencionada, era mi calidad de Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica y la posibilidad de usar, por este hecho, el Canal de Televisión de la Universidad para hacer la denuncia.
A los pocos días tuve en mi poder los antecedentes ofrecidos, los que estudié en profundidad. Los antecedentes aportados me convencieron intelectual y éticamente que se había cometido un fraude electoral, señala Jaime del Valle, la grosería del fraude era inaudita, ¡habían mesas constituidas por puros votantes que informaban tener su domicilio en el Parque O´Higgins!: “parque O´Higgins N° tanto”. (Por gentileza del ex decano he tenido acceso personal a los antecedentes, debo señalar que la información contenida esta impresionantemente bien fundamentada) Antes de asumir cualquier compromiso con mi informante decidí constituir una comisión que se conformó con Hernán Larrain Fernández, profesor de la Facultad de Derecho, Master en Derecho Político de la Universidad de Londres y los constitucionalistas Gustavo Cuevas Farren y Raúl Bruna Contreras. Esta comisión confirmó y respaldo la conclusión a la que había llegado. Una consecuencia de extraordinaria gravedad era que los gobernantes tenían todo el poder para aplicar el método utilizado cuantas veces quisieran, ya conocían el camino.
Teniendo el convencimiento personal y respaldado por la convicción de los académicos nombrados, fundamentada en la seriedad y profesionalismo de la comisión, no tenía alternativa, el hacer la denuncia se transformó en una obligación ética ineludible. Debo contarte que tuve que salvar un pequeño desacuerdo familiar por el riesgo que esta decisión implicaba para nuestra familia.
Tomada la decisión, fui donde el Rector, Fernando Castillo Velasco a quien, luego de mostrarle la declaración que llevaba escrita y los antecedentes que demostraban fehacientemente el volumen de fraude, le solicité el espacio necesario para hacer la denuncia por el Canal de televisión de la Universidad. Fernando se negó, le argumenté que, en mi calidad de decano, estaba ejerciendo un derecho, persistió en su negativa  Discutimos largamente, haciéndole presente que me hacía personalmente responsable de la veracidad de los hechos. Fernando, en definitiva, expresó que debía ser el Gran Canciller de la Universidad, Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien resolviera esta situación. Tomó el teléfono inmediatamente, se comunicó con el Cardenal, en síntesis le dio a conocer los antecedentes de nuestra discusión, le pidió al Cardenal que, además de recibirme, resolviera en definitiva, si accedía o no a mi solicitud. Partí de inmediato a la casa del Cardenal, con los antecedentes que tenía en mi poder. Después de explicarle en detalle la forma en que se había producido el fraude y mostrarle los documentos que llevaba, le leí el texto de la declaración que yo había preparado, en las que describían gráficamente todas las características de este. El Cardenal Silva, después de escucharme y revisar algunos papeles, me señaló que el estaba completamente convencido de que en las elecciones de marzo había existido un fraude, aún mayor a las cifras que yo le aportaba, no se explicaba en otra forma la votación obtenida por los candidatos de la Unidad Popular. Por lo mismo, me dijo, era partidario que se usara el Canal de Televisión para realizar mi denuncia. Dicho esto, tomó el teléfono y llamó al Rector para manifestarle su decisión e instruirlo, a fin que se me dieran todas las facilidades para realizar cuanto antes la denuncia al inicio de Noticiero del día siguiente, 16 de julio.”
Las exigencias del espacio me han obligado a seleccionar párrafos especialmente significativos de la intervención televisiva.
“…frente a situaciones ya definitivamente establecidas que tienen una gravedad extrema, y que revelan la existencia de un gigantesco fraude electoral, hemos considerado un deber impostergable ponerlas en conocimiento de la opinión pública. Debo advertir que hemos contado en nuestra labor con la colaboración de equipos técnicos que desde el término del acto eleccionario del 4 de marzo, han realizado una minuciosa investigación sobre la composición y comportamiento del electorado”…”Debo destacar el decisivo concurso que nos ha prestado el ingeniero consultor señor Santiago Morán García, presidente de la especialidad de Ingeniería Civil del Colegio de Ingenieros de Chile. La comisión ha analizado y ponderado cuidadosamente los antecedentes que se han puesto a su disposición y, en forma responsable, ha tomado en consideración aquellos hechos que tienen comprobación efectiva y aquellas afirmaciones que obedecen a bases científicas serias”…”a pesar que la tendencia demostraba que la votación oficialista debía disminuir en marzo y llegar a una cifra próxima al 38%, lo que también confirmaron algunas encuestas de fuentes responsables, ocurrió el hecho, sorpresivo para muchos, aún para partidarios de la Unidad Popular que su votación llegó al 43.5% sobre el total de votos. La tendencia de la proyección de votos se alteró, en una inusitada y hasta insólita recuperación”…”los antecedentes en nuestro poder demuestran que la cifra de nuevos inscritos no pudo ser superior a 570.000 personas, sin embargo figuraron como nuevos inscritos alrededor de 820.000 personas, depurando la cifra  con los traslados y las dobles inscripciones detectadas.
De esto se desprende que existe un volumen de por lo menos 250.000 electores, cifra que aún puede ser mayor, respecto de los cuales, no existe explicación razonable de su participación en la elección del 4 de marzo”…”En las mesas con inscripciones realizadas hasta el año1970 los ciudadanos marcaron un 62% a la CODE y un 38% a la Unidad Popular. En las nuevas mesas, que en su mayoría corresponden a las inscripciones realizadas entre el 1 de septiembre y el 3 de noviembre de 1º72, la votación se distribuyó por mitades entre gobierno y oposición”…”estamos en condiciones de probar que más de la mitad  de los nuevos inscritos son mayores de edad y no analfabetos”…”el promedio nacional de aumento del contingente electoral con los nuevos inscritos en todo el país es del 23%, en números redondos. Sin embargo, su comportamiento es sumamente sospechoso a lo largo del territorio, con fluctuaciones aparentemente injustificadas. En la agrupación senatorial de Atacama y Coquimbo, zona cuyo resultado electoral era muy conflictivo, el aumento es de un 28%. En Santiago se inscribieron 300.000 nuevos electores, cuando todos los cálculos determinan para esta provincia un máximo probable de 150.000. En la sexta agrupación, Curicó, Talca, Linares y Maule el aumento es de 33% y en la octava Bío-Bío, Malleco y Cautín se acerca a 37%. En todas estas agrupaciones provinciales la disputa por un senador por ambas tendencia dependía de márgenes estrechos. En la décima agrupación, en cambio, no había discusión posible. Considerando las mejores opciones para la CODE y la Unidad Popular, siempre el resultado sería 3-2 favorable a la CODE”…”el aumento de las inscripciones fue extremadamente bajo, de sólo un 18%, muy por debajo del promedio nacional y más aún del 37% de la octava región.”
Seguidamente el decano dio a conocer a los televidentes ejemplos concretos de situaciones fraudulentas contenidas en los antecedentes de que disponía, y dio a conocer distintas vías posibles de  efectuar fraude en los marcos de la ley electoral en vigencia.   
Agregaba:”…en una investigación que aún no termina”…”permite asegurar que hay hechos precisos y presunciones graves de una alteración masiva del veredicto popular”…“…responsablemente afirmo que los antecedentes reunidos hasta ahora determinan alrededor de 200.000 sufragios falsos. Otras que consideran factores muy probables elevan esta cifra a más de 300.000 votos. Más del 8% de los sufragios no corresponderían a un pronunciamiento legítimo de ciudadanos con derecho a voto.” Terminaba diciendo: “Chilenas y Chilenos, nuestra nación es víctima de una infamia”.
El respaldo del decano del Valle, la convicción de los académicos nombrados, de los dichos del Cardenal Silva Henríquez y, como podrán leer más adelante en este libro, de lo escrito por el ex Presidente Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, sustenta la certidumbre de que los antecedentes que he tenido a mi vista para este trabajo son, inobjetablemente, la demostración del fraude electoral cometido en 1973. Al termino de esta entrevista Jaime del Valle manifestó que: “…estando consciente del riesgo objetivo que esta denuncia implicaba para quien la hiciera, el embajador de la Unión Europea me ofreció, que terminada la emisión, me trasladara a su domicilio y permaneciera en este hasta que lo considerara conveniente, un auto de la embajada me llevó al domicilio del Embajador aceptando su ofrecimiento”…. “otra reacción a esta denuncia la conocí con posterioridad de altos mandos de las FFAA, entre ellos del General Pinochet, la denuncia había impactado profundamente en los miembros de las distintas ramas de la Defensa, y había sido un argumento importante para tomar las decisiones que se tomaron” (entrevista a Jaime del Valle, 25 de septiembre, 2009)
La Cámara de Diputados formó una Comisión Investigadora ante la cual, citado Jaime del Valle dio a conocer todos los antecedentes, en el tiempo en que sesionaba esta Comisión se produjo el 11 de Septiembre. Las actas deben estar en los archivos del Congreso Nacional. 
 
     
 El Senador radical, Américo Acuña señaló; “Este es el hecho (el fraude electoral) de mayor gravedad que haya podido suceder en nuestra patria en los últimos tiempos”. El Senador Francisco Bulnes: “Uno de las hechos más vergonzosos que han ocurrido en la vida política del país, y uno de los  más trascendentales”…”todo hace pensar que de no haber existido este fraude en enorme escala, la Unidad Popular no habría logrado el tercio del Senado y, de esta manera, la correlación de las fuerzas serian en este momento absolutamente diferentes. El Presidente Allende sin un tercio del Senado se vería obligado a respetar la Constitución y la ley. No habría procedido después de las elecciones con la impudicia con que ha actuado, pisoteando todo nuestro sistema constitucional y legal”. Sólo reaccionó en contra de esta denuncia el Presidente, ningún parlamentario ni dirigente de la UP objeto lo denunciado. (Con los dos tercios del Senado la oposición podría haber acusado constitucionalmente al Presidente de la República).

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