Crisis,
reflexiones.
Al
ver Santiago en llamas, y de como se extendía la barbarie a lo largo del
país, me dominó una profunda angustia, pena, rabia y todos los sentimientos
negativos que nacen cundo se ve lo que hemos visto estos días.
Traté,
infructuosamente, de encontrar un atisbo de racionalidad, algo de coherencia,
algo de humanidad. Escuche las opiniones de políticos, parlamentarios,
académicos, opinólogos y seguí sin entender; encontré un denominador común; en
todas estas sesudas interpretaciones; el “movimiento social” tenía fundamentos objetivos debido a
las múltiples carencias que qu subsisten
a pesar del excelente y desarrollo de
Chile a los habitantes de Chile, desde La Pintana hasta La Dehesa , en las calles se
quemaban sincronizadamente estaciones del Metro, se rompía el mobiliario
urbano, una mujer hacía sonar una cacerola en las cabeza misma de un soldado,
no se respetaba el toque de queda, en sectores acomodados se sentían
cacerolazos inexplicables, en fin, una especie de sinfonía del caos; Chile
pagaba el costo de su éxito, sí, de su éxito.
Recordé
que, a mediados de 2018, me interrogaron
detectives de la PDI ,
tres veces durante algunas horas; se trataba de declarar en una querella
presentada por el Senador Letelier acusando de genocidio a todos aquellos
responsables de haber cambiado el modelo económico de la Unidad Popular por
el de la libertad o “neoliberalismo” al ir a declarar en el tribual del
Ministro Carroza, se me mostró la querella, el Senador realmente sostenía que
aquellos que habían desarrollado el programa económico eran genocidas.
Hoy
quieren recuperar su desastroso modelo sin clemencia para los chilenos.
Durante
años se han dedicado a desprestigiar a Carabineros de Chile, a las FFAA, no
solamente las desprestigian, las desprecian, buscando la debilitación de
las instituciones que nos defienden internamente y defienden a nuestro Chile
ante cualquier intentona de agresión externa.
No
creo en la espontaneidad de este levantamiento, nadie podrá convencerme
que lo que hemos visto con horror, sea una expresión espontánea de los
chilenos, es una organizada rebelión para desacreditar nuestra
institucionalidad, para promover modelos de sociedad fracasados en todo el
mundo, para adueñarse el país, fundamentándose en que los metas ideales no se
cumplen.
He
afirmado que Chile es víctima de su propio éxito, que era, y es, insoportable
para los marxistas, y para los ignorantes que solo miran al mundo de los
objetivos sin evaluar la factibilidad de sus propuestas.
En
mi criterio, esto está en la base de la acumulación de demandas que cada grupo,
cada gremio, cada población, cada persona, se siente con el derecho a
protestar, a romper sus cacerolas, a aplaudir la destrucción del Metro, a
desabastecer de alimentos a los chilenos.
Los
políticos de izquierda no son honestos al no asumir la responsabilidad que
ellos han tenido en esta crisis, irresponsablemente exigen una Reforma
Constitucional, sin respetar el Capitulo 14, que establece los procedimientos
para una reforma a la que nos rige, sin considerar que una Constitución debe
hacerse con responsabilidad en un clima de convivencia nacional: pura
demagogia.
Este es el camino que nos obliga a
unirnos para enfrentar el futuro y defendernos de los populistas subversivos
que han preparado y realizado esta debacle.
Lo
que están pasando en Chile es un triunfo de la izquierda irresponsable. Como en
todos los triunfos de la izquierda, liego viene el caos.
Julio
Bazán A.
27
de octubre, 2019.

No hay comentarios:
Publicar un comentario